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13 de diciembre de 2011

Introducción a la Experiencia fuera del Cuerpo, Sueño Lúcido y Proyeccion Astral

Ya es tiempo de mencionar algunas diferencias acerca del fenómeno de los Sueños y sus derivados. 

Robert Bruce, en su Manual sobre Experiencias Fuera del Cuerpo hace una clara distinción entre ésta, un Sueño Lúcido y una Proyección Astral. 

Según el autor, la Experiencia Fuera del Cuerpo (EFC, traducción literal de Out of Body Experience OBE)
  "es una proyección en tiempo real, cerca del mundo físico. Esta usualmente ocurre como parte de una experiencia cercana a la muerte, es decir, cuando una persona es sacada de su cuerpo como resultado de algún trauma severo: un accidente automovilístico, intervención quirúrgica, paro cardíaco, parto, etc".
La EFC puede ocurrir por dos causas principales: i)la experiencia cercana a la muerte con o sin la eventual muerte física, es decir, la separación definitiva entre el cuerpo físico y su doble o ii)la activación de los centros energéticos que provocan una transferencia de sustancia etérica hacia el el doble astral, mientras la consciencia no sufre una alteración en su continuidad durante tal proceso. En una palabra, la EFC es la separación de nuestra consciencia del cuerpo físico mientras éste permanece en reposo y al mismo tiempo logramos apreciar objetivamente nuestro entorno. A fines prácticos, es esta segunda posibilidad la que nos interesa, dado que es aquella que nos permitirá explorar las funciones trascendentales de nuestra mente durante nuestro tiempo de vida.

Por otro lado, nos encontramos en una Proyección Astral cuando percibimos la realidad de una manera diferente luego de la separación del cuerpo físico. Aparición y desaparición de objetos, flotar o volar, hablar con criaturas fantásticas, percepción de sonidos y luces de manera vívida, sensaciones extrañas, etc. todas estas pueden encontrarse en una Proyección Astral. Sin embargo, esta cualidad también la comparten los Sueños en general y los Sueños Lúcidos, con la diferencia de que la continuidad de la consciencia no es usual durante la etapa del Sueño común.

Al respecto Bruce menciona que:

"Si te pierdes la salida consciente desde tu cuerpo, entonces técnicamente estás teniendo un Sueño Lúcido, no una Proyección Astral, ya que te has hecho consciente después de la separación."
Entonces, un Sueño Lúcido, también involucra una continuidad en la consciencia durante la etapa del Sueño, entendida como un evento dentro de un mismo Sueño, es decir, una toma de consciencia respecto a que se sabe que se está soñando. De esta manera, todas las facultades de la consciencia como la memoria, la racionalidad y la lógica causal, irrumpen en el contexto onírico, dándonos la posibilidad de manipular el Sueño y adaptar la experiencia a nuestro parecer. 

En resumen y para finalizar esta breve introducción, tanto el Sueño Lúcido, la Proyección Astral como la EFC comparten la cualidad de que la consciencia - entendida como una sustancia que puede volcarse en un vehículo y ser transportada - puede existir independientemente del cuerpo físico y en este estado es posible aprovechar ciertas facultades que estando "dentro" del cuerpo no sería común efectuarlas.

27 de octubre de 2009

Samhain: El Sueño de una Noche de Invierno

Los Sueños representan el mundo moderno el aspecto más tangible de aquellas cuestiones que aún permanecen vedadas para las explicaciones que le dan peso y medida a todos los fenómenos, tanto celestes, terrestres y psicofísicos. Aún así, muchos tratan de ignorarlos, ya sea porque "no tienen tiempo" para ocuparse de su mundo interior o bien porque la voz más oficial que ha hablado de los Sueños -el psicoanálisis- ha dejado incluso de tener la autoridad de hace décadas atrás.

Como hemos reflexionado antes, podemos sumar a los Sueños con su hermana la Muerte como parte de ese "otro lado", al que la gente prefiere no adentrarse demasiado. Sin embargo, aún encontramos vestigios de sabiduría de otras culturas y pueblos -algunos ya desaparecidos, otros transformados y reformulados- quiénes no han temido acercarse a los misterios de la naturaleza humana y siempre han aceptado la vida y la muerte de manera tan natural y maravillosa (además de temerosa) como la salida y la puesta del sol o el ciclo de las estaciones. Tal es la esencia de la celebración del "Fin del Verano" para los Celtas.

Los registros arqueológicos remontan la celebración de esta fiesta hasta el siglo I DC a partir del descubrimiento de un calendario en la comunidad de Coligny dentro del departamento de Ain, Francia, en el año 1897. Se trata de una placa de bronce conocida como "Calendario de Coligny" de la que se rescataron 73 fragmentos y se cree que su tamaño original era de alrededor de 1,5m de ancho y 1m de alto. Allí se describen aspectos astronómicos y la confección de un calendario lunisolar, es decir, que ajusta los ciclos solares anuales a los movimientos de la luna para crear una sola forma de medir el tiempo. Por último, la placa de bronce fue escrita en caracteres románicos aunque denotando palabras en idioma gaélico y se la encontró junto a una estatua que suele identificarse con el dios greco-romano Ares/Marte.

Fragmentos del Calendario de Coligny. Encontrado en Francia -1897-



Dejando los datos técnicos para los interesados, la importancia de la fiesta que aún es celebrada el 31 de Octubre en el hemisferio norte ofrece un simbolismo riquísimo para nutrir nuestra imaginación. Su nombre es Samhain y actualmente se la suele identificar erróneamente con su versión cristianizada "Todos los Santos" y "Halloween", celebrada el 1 y 2 de Noviembre respectivamente. Salvo por los practicantes de las nuevas religiones o revisionistas que intentan recuperar los tesoros culturales de los celtas, son muchas las personas que olvidan el verdadero origen de Samhain. El nombre en su conjunto se traduciría como "Fin del Verano", ya que para el hemisferio norte, el mismo estaría finalizando aproximadamente el 21 de Diciembre. De esta manera, Samhain se anticipa al frío y el ciclo de mayor oscuridad que llegará en el Solsticio de invierno. De ahí que es probable que esta fiesta también se haya celebrado durante el comienzo de las primeras heladas, aún en temporada otoñal.

La celebración de
Samhain hoy la podemos entender en dos niveles que trabajan simultáneamente: por un lado se consagra el paso de la fase de máxima luz y calor estival hacia la etapa más oscura y fría del invierno. Pero también es en ese momento que las barreras entre el mundo de los vivos y el de los muertos (los ancestros) se debilitan para que ambos reinos tengan contacto y compartan esta festividad. Al mismo tiempo, se está evocando un mito cosmogónico (del origen del Universo) que se vivifica una y otra vez con esta fiesta ya que a su vez representa el fin y el inicio de un nuevo año según este calendario.

La Diosa Cerridwen y el caldero mágico de la regeneración.
Se cree que en esta festividad las familias se juntaban frente a una gran hogera y allí danzaban y cantaban al mismo tiempo que arrojaban al fuego los productos de la cosecha anterior, como ofrenda y agradecimiento a los dioses. También era un momento propicio para realizar adivinaciones y consultar a los oráculos para tratar de anticiparse a los vaticinios del próximo año. Además de la hoguera -posiblemente identificada con el Dios fértil moribundo- se cree que un caldero era parte de los artefactos presentes en la ceremonia, el cuál de alguna manera simboliza el vientre de la Diosa Madre y el caos primordial, oscuro y desordenado, de donde ha surgido toda la creación. Estos Dioses suelen identificarse con la Diosa Cerridwen y el Dios Cernunnos.


Representación del Dios Cernunnos en una placa.


En este momento del año, justo después del atardecer, cuando el sol se dirigía hacia el reino de la noche, el umbral entre los vivos y los muertos se desintegraba y surgía la comunicación entre el Annwn, el "Otro Lado" y el mundo de los vivos, y mientras éste entraba en la oscuridad invernal, se creía que el otro se encontraba ingresando a la época del verano. Los ancestros muertos eran invitados a celebrar el comienzo del nuevo ciclo y se pensaba que éstos venían a la tierra de los vivos para brindar prosperidad y protección a sus familiares. De ahí que se dejaban abiertas las puertas y ventanas de los hogares para failictar el ingreso de estas entidades invisibles.

Vemos como en este particular momento festivo, la vida y la muerte coexistían sin restricciones de tal forma que la gente podía confiar en que a pesar de la próxima llegada del invierno con su frío soplo de muerte para las cosechas, podían contar con que la regeneración del la tierra y todos sus seres visibles e invisibles ocurriría al finalizar el ciclo, restituyendo las alegrías y los frutos de la siembra. Entonces, ¿qué podemos aprender de esta festividad y las costumbres no-tan-perdidas de estos pueblos?.

Decíamos al principio que, los Sueños son actualmente el remanente de aquello que aún no tiene una respuesta acabada para el entendimiento. Y al igual que la Muerte, es algo que o bien ignoramos o tratamos de espantar para que su invierno no mate nuestros frutos. Pero debemos aprender que el invierno llegará indefectiblemente, y en lugar de luchar contra la naturaleza y su eterna sabiduría, podríamos comprender que el mundo de los Sueños -aquél lugar desconocido al que nos dirigimos durante la noche, en donde habitan nuestros ancestrales fantasmas- es parte de nuestra historia personal tanto del pasado como de un potencial futuro aún no manifiesto. Ellos mismos estarán dispuestos a nutrir nuestra consciencia y brindarnos respuestas -claro que, si es que nosotros se los permitimos- y en lugar de temerles, los recibimos con una cálida bienvenida.

Reconstrucción actual de la celebración de Samhain.






Fuentes e imágenes:

http://www.paganspath.com/magik/samhain-history.htm
http://www.imbas.org/articles/samhain.html
http://www.cervantesvirtual.com/historia/TH/calendario_celta.shtml
http://www.hauntingivyhall.com/history.htm

26 de febrero de 2008

El Cuerpo Astral


Dentro de la clasificación de los cuerpos físicos y espirituales encontramos al Cuerpo Astral. Nuevamente, existen numerosos autores, escuelas, filosofías que intentan clasificarlos, algunos de manera más teológica y otros más metódica y racional. Lo que todos estos concuerdan es que el Cuerpo Astral, esta sustancia que no es materia pero tampoco espíritu libre, es quién se ocupa de reproducir los fenómenos del Sueño.

Los denominados “viajes astrales” consisten en desprendimientos de la materia sutil onírica del cuerpo físico en el momento en que este último se encuentra en reposo y la actividad de la consciencia de vigilia tiende a cero. Allí, ocurre lo que algunos llaman “desdoblamiento astral” que implica una separación física entre el cuerpo físico y el astral de tal manera que aquella persona que se encuentra en este estado puede percibir o literalmente “ver” su cuerpo durmiendo desde una perspectiva diferente, como mirándose a través de un espejo.

Este estado natural del ser ocurriría a todas las personas cuando duermen y llegan a un sueño profundo pero que normalmente casi no recuerdan o no logran efectuar debido a la falta de entrenamiento en este tipo de acciones perceptivas. Es como si esta capacidad formara parte de la naturaleza de la consciencia humana pero que al manifestarse provoca cierto trastorno para quienes no están acostumbrados o no tienen noción de su potencial desarrollo.

De ahí quizás es que los autores hablan de un velo que una vez que se corre no puede volverse atrás, como aprender a utilizar una habilidad que se tenía por olvidada. Muchas veces puede ocurrir accidentalmente, soñar que flotamos, que nos desprendemos del piso o que caemos desde lo alto, que si bien están relacionados con el viaje astral no se tratan exactamente de un desdoblamiento porque no ocurre la toma de consciencia del cambio de perspectiva. Asimismo, en este proceso se encuentra un elemento significativo como señal de que se está efectuando un viaje astral. Se trata del “cordón “o “hilo de plata” que consiste en un filamento que conecta al vehículo astral del soñador con el cuerpo físico.

En base a lo anterior podemos clasificar algunas diferencias y concordancias en relación al mundo astral y al mundo de los sueños tales como:


-Una consnciencia de vigilia y una consciencia de sueño
-Un cuerpo físico y un cuerpo astral que se diferencian por forma y sustancia
-Diferentes tipos de sueños que NO SON necesariamente viajes astrales sino que denotan diferentes naturalezas de comportamiento cerebral pero que apuntan a los fenómenos de índole astral.
-Elementos característicos de un desdoblamiento o viaje astral: cambio de perspectiva o visión especular del soñante y presencia o toma de consciencia del hilo o cordón de plata.

Esta síntesis apresurada sólo tiene fines de sistematización de las ideas esbozadas en este post. Hacen falta muchas páginas y lecturas más para poder establecer un sistema ordenado de clasificación del mundo astral y de sus fenómenos. Para esto se encuentran muchos autores de riqueza superior a este intento de desinformación. Lo importante aquí es recalcar la relación directa entre la separación de cuerpos, específicamente la del cuerpo astral, como el responsable de los fenómenos del sueño de tal forma que se ha podido establecer una explicación de los Sueños desde una base teosófica que incorpora elementos doctrinales de religiones así como metodologías y procedimientos para realizar los viajes astrales y aprovechar el estado onírico como una instancia más en la vida cotidiana.

Con esto la dicotomía Sueño/vigilia se enfatiza aún más en vez de disolverse porque remarca las diferencias entre lo concreto y lo inmaterial. Sin embargo denota una continuidad y un complemento entre estas dos sustancias más que una diferencia de esencia.


Texto de referencia: El Cuerpo Astral de Arthur Powell

18 de febrero de 2008

Los Sueños y el mundo Astral: Introducción


Hablar sobre este tema en particular resulta un tanto complicado; hay demasiada información de diferentes fuentes, escuelas de pensamiento, religiones, filosofías, teorías psicológicas, y muchas más aún de conocimiento intuitivo por parte de aquellas personas que han tenido el acceso a través de este velo. En este caos informativo, trataremos de sintetizar y captar solamente aquello que esté relacionado con los Sueños.

Hasta ahora vimos que por definición parecen existir dos mundos: el de la vigilia y el de los Sueños. Este dualismo no es algo aislado dentro de las que se denominan “categorías de entendimiento” que se tratan, digamos, de parámetros por los cuales todos los seres humanos conceptualizan la realidad tanto material como inmaterial. Es decir, que según este término las capacidades de los seres humanos para construir y dar orden al mundo a través del lenguaje estarían determinadas a priori por una matriz o una serie de clasificaciones de las cuales no podríamos escapar.

Este “par de anteojos” por los cuales ordenamos y clasificamos la realidad a través del razonamiento como de los sentimientos, hace que los Sueños y la manera en que entendemos el acto de soñar sean también parte de este universo de entendimiento. Así, podemos establecer pares como sueño/vigilia, naturaleza/cultura, campo/ciudad, sujeto/objeto, individuo/sociedad, bien/mal, izquierda/derecha, arriba/abajo, femenino/masculino, macho/hembra, etc.

A toda esta lista que por supuesto se extiende tanto como nos permita el lenguaje, también debe agregarse una más cuyo desarrollo dentro del pensamiento de todas las culturas del planeta ha formado parte: la dualidad cuerpo/alma o cuerpo/espíritu. Esta es la base de todas las religiones, entendidas como construcciones míticas, ritos de pasaje, así como clasificaciones de la naturaleza y el Cosmos. Ahora bien, estos pares en algunas ocasiones sufren un estiramiento conceptual y en vez de ser dos polos de una misma unidad pueden incorporar mas elementos, a veces se convierten en triadas (conjunto de tres) y en otros casos se estiran para incluir más conceptos y en vez de presentarse como dualidades se transforman en grados dentro de una escala.

Almas y Cuerpos

El caso del dualismo cuerpo/alma ha sufrido esta apertura de grados. No solo dentro de las categorías para definir el alma humana en las culturas más afines sino en diversos sistemas de conocimiento del universo encontramos la existencia de varios cuerpos y espíritus. Desde lo más denso hasta lo más sutil, algunos más complejos y con mayores ramificaciones pero todos suelen compartir la idea de una intersección o punto medio entre los extremos.

Por ejemplo, el misticismo judaico concibe tres cuerpos principales: Nephesh, Ruah y Neshamah, siendo la primera el alma animal del ser humano, referida a los instintos básicos de supervivencia y satisfacción de las necesidades y la última al alma espiritual, la que se encuentra libre de la materia y la carne.

Incluso, otros pensadores dentro de esta corriente también incluyen hasta dos o tres o cuatro “cuerpos” más dentro de la escala. Por otra parte, algunas filosofías derivadas del platonismo que luego fueron adoptadas por grupos religiosos dentro del espectro del cristianismo también comparten estas divisiones que, sumadas a las importaciones del lejano oriente, culminaron por establecer nuevas formas filosófico-religiosas con intenciones globalizadoras a fin de establecer puentes de conexión entre las filosofías comparadas y rescatar elementos en común y así establecer una pansofía, filosofía perenne o teosofía.

Como sea que fuere, no es nuestro objetivo ni demostrar ni enumerar todas las conexiones posibles sino articular este tema con la problemática de los Sueños. En relación a esto, la división cuerpo/alma colocada en una escala marca una pauta lógica en la cuál prevee una clasificación de todos los cuerpos, desde el cuerpo físico hasta el cuerpo más espiritual provocando que la imaginación y el poder creativo de muchas mentes a lo largo de la historia hayan ideado diferentes “mundos” alternativos, con seres y leyes propias tal como el mundo de los sueños.

De esta forma, no hizo falta mucho esfuerzo para relacionar al plano onírico con alguno de estos cuerpos como si el acto del sueño se tratara de una acción realizada por uno de estos cuerpos. En consecuencia, encontramos el mundo astral y el cuerpo astral que es el tema del cuál hablaremos en el próximo post.