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21 de diciembre de 2011

Parálisis del Sueño: ¿Enfermedad o camino inexplorado?

En ciertas ocasiones, mientras dormimos podemos experimentar lo que la ciencia ha descrito como Parálisis del Sueño y ha sido clasificada dentro de una de las alteraciones de la función normal del sueño, es decir, que en el momento de acostarnos algo fuera de lo común estaría ocurriéndonos. Pero ¿es realmente la Parálisis del Sueño un fenómeno desviado del refugio de la normalidad? o también podría ser el cambio de curso de un río que nos conduciría a una maravillosa isla en la que tendríamos la posibilidad de vivenciar increíbles experiencias?


Desde el punto de vista biológico y evolutivo, la parálisis del Sueño se explica como un desfasaje en la secuencia del estado REM (Movimiento Ocular Rápido o Rapid Eye Movement). Durante este estado, se supone que el cuerpo permanece paralizado para evitar que cualquier imagen que soñemos provoque un movimiento que pueda amenazar la supervivencia biológica mientras descansamos. Asimismo, en esta fase, no deberíamos estar conscientes mientras dormimos; pero a veces esto no sucede así.

Cuando la función consciente del cerebro se incorpora dentro del período de sueño justo en el momento en que se produce la fase REM, el ciclo regular del sueño~vigilia se ve alterado, produciendo de esta manera la parálisis del Sueño. En otras palabras, puede ocurrir que estamos en medio de quedarnos dormidos profundamente pero aún nos rehusamos a caer en el Sueño y luchamos por mantenernos despiertos. En este estado, en el cuál los ojos pueden estar abiertos o cerrados, percibiremos el ambiente aunque tendremos la sensación de que no podemos mover el resto del cuerpo o tendremos la impresión de que estamos cayendo en un pozo profundo.

"The Nightmare (La Pesadilla)"(1781) por Henry Fuseli, (1741-1825)



Este fenómeno ha sido encontrado en el folclore de distintas culturas quiénes describen a este episodio como un momento de máximo terror y desesperación. Otras veces también se relatan sensaciones como opresión en el pecho y ruidos extraños tales como zumbidos o voces. Esto ha tejido un entramado de misterio y fascinación respecto a tal evento; el mundo moderno lo ha desencantado y le ha dado una forma lógica y medicalizada.

Desde otra perspectiva, propia de quiénes hemos experimentado tal fenómeno, podemos decir que si bien la ciencia parece haber descrito en su totalidad los eventos que rodean a la experiencia de la parálisis del Sueño, las investigaciones científicas aún mantienen la perspectiva materialista y biologicista en lugar de incorporar en el abordaje un punto de vista más amplio. Por ejemplo, comprendiendo que -en algunas personas- la parálisis consiste en una instancia previa a la separación entre el cuerpo físico y la consciencia, es decir, como parte de la mayoría de las Experiencias Fuera del Cuerpo (EFC).

No obstante, el paradigma científico imperante no es la única barrera para la investigación desprejuiciada de estos fenómenos. El folclore que rodea a la parálisis del Sueño -tal como lo mencionábamos arriba- también recluye a esta experiencia dentro del territorio de lo prohibido y demoníaco, ya sea basándose en los relatos de quiénes lo han vivido como una experiencia terrorífica asociándola con la Muerte o porque las instituciones religiosas necesitan controlar a sus creyentes y monopolizar las experiencias espirituales a través de sus propias concepciones. De esta manera, la cultura en su totalidad actúa como un obstáculo para el conocimiento de ciertos temas como los Sueños.

Quizás esto sucede menos en el campo del Arte, dado que es en donde damos lugar a la exploración bajo el tamiz del entretenimiento, la moda o la vanguardia, engañando a la mirada acusadora de la normalidad. Dante Alighieri, Emanuel Swedenborg, Jacob Boehme, Louis-Claude de San-Martin, Henry Fuseli, William Blake, Antonin Artaud, Jerzi Grotowski, y tantos otros que fueron y que vendrán, osaron comunicar con su arte aquello que sólo puede experimentarse si nos atrevemos a dar el próximo paso. 


Así que ya saben...la próxima vez que algo así esté ocurriendo sólo déjense ir, disfruten de la experiencia e intenten ir más allá; quizás puedan visitar el Reino de las Hadas...

Titania y Oberón (1793/4) por Henry Fuseli


30 de septiembre de 2009

El Amor y los Sueños

Tan extenso como el mundo de los Sueños, el Amor es otro de los misterios de la naturaleza humana que hasta el momento no existen explicaciones que puedan develarlo. Ya sea el amor contemporáneo, cargado de ambigüedades sexuales y androginia, el amor romántico, lo a atracción de un Ser por otro Ser y las consecuencias del tal proceso manifiesta la posibilidad de creativa como destructiva del ser humano. Genera guerras, crea arte, instiga traiciones y produce altruismos insospechados. El amor es uno -si no el más importante- de los propagadores de la historia de la humanidad entera.

En relación a los Sueños, notamos que las tramas amorosas son diversas pero quisiera destacar una obra en particular: El Sueño de Polífilo. Esta obra fue escrita en 1499 por el italiano Francesco Colonna bajo el título de Hypnerotomachia Poliphili. Otras traducciones del título agregan "Una lucha por el amor en los Sueños" para acercarse algo más a las intenciones del título en griego.

En este magnífico libro, originalmente valuado como objeto de lujo más que literario por la nobleza y la incipiente burguesía, el autor relata las aventuras de un joven -Polífilo, Lit. "Muchos Amores" - en busca de su amada Polia que inicialmente ha rechazado su amor. Esto desencadena una noche tormentosa para el joven que comienza su aventura onírica en una selva oscura en donde se encuentra con criaturas maléficas como dragones y lobos. Luego de salir victorioso de esta travesía pasa por un mundo subterráneo a través de una puerta que lo conduce a un maravilloso mundo arquitectónico con jardines de ensueño, fuentes, palacios en donde se celebran banquetes, juegos. En el camino es instruído en la sabiduría de la antigüedad, basada en la herencia greco-egipcia aunque de manera simbólica, ya que el autor del libro, como tantos otros, tenía a sus espaldas la mirada acusadora de la Inquisición.

El Sueño toma forma en esta obra como elemento indispensable para conseguir un fin: el amor de Polia. El amor no correspondido hacia el joven lo motiva a buscar incansablemente aquello que ha perdido y lo conduce por senderos inhóspitos pero también le enseñan los misterios de la naturaleza y del cosmos. El Amor, a través de los Sueños, propone una búsqueda por medio de la voluntad y la imaginación. Pero no hay que tomar a este amor como aquel egoísta de la posesión que lleva a otras historias como las de Helena de Troya y Paris. En este caso, el amor es transformado en algo positivo: el rechazo conduce a la búsqueda, siendo ésta la del conocimiento del Universo. Y en épocas -como en las que fue escrito este texto- en donde las correspondencias entre el mundo humano y el divino son máximas, el conocimiento del Uni-verso equivale al conocimiento del Uno-mismo.

El Amor es el impulsador, el motivo de la búsqueda, y los Sueños y la imaginación son la herramientas para adquirir el conocimiento. El rechazo de la amada, es el rechazo de la Sabiduría Universal hacia aquél que lo quiere para sí, por el sólo hecho de poseer. En cambio, para aquellos que buscan y tratan de comprender, el Amor que en principio apuntaba hacia otra persona, termina siendo un amor para consigo mismo, en paz con el resto.

Polífilo y Polia logran un encuentro final, gracias a la intervención de Eros que convence a la joven para que bese al despechado. Sin embargo, cuando el joven enamorado besa a Polia, ella desaparece en sus brazos y despierta de su transe. De forma similar, cuando nos encontramos disfrutando de las enseñanzas y experiencias en el mundo de los Sueños, en algún momento debemos despertar y retornar a la vigilia, y del mismo modo nos aferramos a nuestros recuerdos para que queden intactos y no se desvanezcan en el retorno.

Hypnerotomachia Poliphili . Versión en inglés. Formato .PDF

Hypnerotomachia Poliphili. Versión en inglés. FlipBook

Notas: Polia salva de la muerte a Polífilo con un beso. La imagen pertenece al Folio C5V del libro.






8 de febrero de 2008

Poética y filosofía del Sueño


Hay muchas maneras de relacionar a los Sueños con los diversos campos del conocimiento. Un análisis sobre los Sueños puede enfocarse desde la literatura y la poesía de infinitas formas por una cuestión de esencia: los Sueños se nutren de la imaginación y se retroalimentan mutuamente. El autor y la obra de las que hablaré a continuación fueron quiénes me motivaron a construir este proceso de conocimiento sobre los Sueños.

Sin duda, influido por los trabajos de autores de su época, Gaston Bachelard escribió sus ensayos sobre los cuatro elementos aristotélicos y los Sueños, tratando de aplicar sus conocimientos y aficiones sobre el psicoanálisis y otras escuelas psicológicas para relacionar a los mismos con las obras literarias de diferentes autores, poetas y escritores, para encontrar los elementos formales que comparten grupos de autores y sus obras con cada elemento de la naturaleza. Cada uno de ellos es asociado con un conjunto de cualidades que le son particulares: la tierra con la profundidad material o el inframundo; el aire y la verticalidad o ascensión, etc.

En realidad, si bien los Sueños están involucrados dentro de los tipos de imaginación dinámica o material, que él mismo determina y caracteriza como parte de esta relación dialéctica entre imaginación-Sueños, el conjunto de sus obras más bien muestran sus intereses por la poesía y la literatura dándoles un marco interpretativo bajo la forma de los cuatro elementos. Seguramente en algún momento habrá intuido que alguno de los autores citados se relacionaba con el “humor” de un elemento en particular, logrando comprender la esencia de la alquimia y la psicología de los arquetipos, en donde el modelo de las cuatro raíces funciona como una abstracción de las cualidades del universo que se manifiestan en todos los planos de existencia, desde la esencia del cambio y lo estático en la naturaleza hasta el comportamiento de la psique humana.

Bachelard realiza una pregunta inicial a los poetas, escritores y pensadores para alcanzar su clasificación elemental:-“Dime cuál es tu infinito y sabré el sentido de tu universo: ¿es el infinito del mar o del cielo, el infinito de la tierra profunda o el de la hoguera?”. Esto le permite analizar a cada autor bajo la perspectiva de los elementos, develando un misterio que quizás ni siquiera ellos conocían: la posibilidad de haber estado influenciados por el arquetipo de uno de ellos en particular a la hora de escribir sus obras.

Volviendo a los Sueños, Bachelard analiza más que Sueños, más bien imágenes oníricas, es decir, imágenes que son compartidas colectivamente por los soñadores. Por ejemplo, en “El aire y los sueños”, las imágenes del viento, el cielo azul, las nubes, la nebulosa y las constelaciones, así como el “sueño de vuelo”, son tomados por el autor para incluirlos dentro de la imaginación dinámica que reside en el elemento aéreo sobre la literatura.

De esta forma, logra unir las imágenes oníricas del aire con fragmentos literarios del conjunto de autores para descubrir el contenido simbólico aéreo en sus obras. Comprender el fabuloso trabajo que ha hecho Bachelard me ha servido para facilitar la conexión entre el mundo onírico y la creación literaria desde un punto de vista filosófico-poético.

Esto nos dice una vez más, que los Sueños no solamente operan como sustrato creativo para grandes obras sino que también puede darse el caso inverso: un análisis desde una perspectiva onírica de las obras y encontrar la raíz soñadora que pudo haberlos generado, confirmando así que los Sueños no son un elemento extraño a la realidad sino que están mezclados en la realidad como parte de la vida misma, donde no hay una ruptura sino continuidad.

25 de enero de 2008

Los Sueños y la literatura: El caso de Lovecraft


¿Por qué hay personas que desean escaparse de la realidad hacia mundos creados por su imaginación o inspirados por su propios Sueños? ¿Qué peculiaridades tienen esos mundos alternativos que atraen a poetas, escritores y viajeros de la mente?

Para intentar responder estas preguntas me centraré en un personaje de la literatura cuya particularidad se debe a que fueron sus relatos quiénes me condujeron por este camino interminable. Me refiero al célebre post-mortem Howard Phillips Lovecraft, o como lo parodiaban sus amigos y colegas, el Sumo Sacerdote “Ech-Pi-El”.

A través de sus relatos llenos de oscuridad onírica accedí a un mundo nuevo que poco a poco abrió puertas hacia otros autores y temas que se interconectaban unos con otros como una melodía de tonadas familiares. De todos estos, me atrajeron en particular aquellos cuentos breves y otros relatos de mayor extensión cuyas historias se desarrollaban en la “Tierra de los Sueños”, un universo alterno con geografía, política así como dioses y mitologías propias, en donde terribles criaturas escondían planes siniestros para dominar a la especie humana tanto del universo onírico como del planeta Tierra.

Más allá del hito que marcó Lovecraft como escritor del siglo XX, sus relatos oníricos influenciados por el coetáneo Lord Dunsany, abrieron las puertas del mundo de los Sueños que de ahí en más sería reproducida en la literatura y el cine. Podríamos decir que Lovecraft, aún sin desearlo, fue parte del zeitgeist, el “espíritu de los tiempos” de las corrientes vanguardistas como el surrealismo quienes tomaban a los Sueños como una fuente inagotable de creación al mismo tiempo que el psicoanálisis se iba consolidando como la ciencia que se encargaría de interpretarlos.

Nuestro autor veía en el universo onírico un escape, un refugio de las amenazas de la realidad que lo atormentaba. Aunque ni siquiera en sus Sueños podía estar tranquilo. Muchos de sus relatos oníricos que casi siempre involucran enfrentamientos con criaturas terribles no fueron creados solamente por una imaginación activa sino que fueron producto de sus propias sombras del Sueño profundo, quizás tratando de plasmarlas en el papel, con el fin de exorcizar a estos dioses y fuerzas sobrenaturales, teniendo la inocente esperanza de que dejaran de molestarlo.

Ahora bien, ¿por qué continuar hablando del perfil psicológico de este genio para interpretar su contexto y tratar de entender el origen de sus cuentos? Si bien esta es la forma más común de comprender a un autor, la experiencia directa en estos tiempos posmodernos es la única forma de acercarse a la obra en vez de tratar de saber cómo pensaba y creaba.

Al leer a Lovecraft, cuando no se corre el riesgo de caer en una depresión cósmica, uno mira con cariño al mundo onírico y puede soñar con él. Ciudades con castillos de ónice; felinos que viajan de a saltos de planeta en planeta dejando un halo de misterio; tierras de maravillas incontables y personajes que oscilan entre ancianos sabios, buscadores de verdades trascendentales. Incluso, en este asombroso lugar, la Tierra de los Sueños, hasta un vagabundo en el mundo real podía convertirse en rey-dios de un imperio.

Ya vemos que en ese “otro lado” algunas genialidades pueden encontrar un mundo nuevo con riquezas literarias que sirven de refugio para los viajeros de la mente. Los Sueños nos ayudan a cuantificar tanto miedos como añoranzas que se depositan en este lugar de fácil acceso con tal solo cerrar los ojos durante unas horas. El Sueño es un viaje, y no cabe duda que muchos han logrado aprovechar esas travesías para brindar algo al resto de los mortales, tratando de decirnos que existe un lugar en donde uno puede ser libre. ¿Es una escapatoria?, ¡por supuesto!

Pero me atrevo a decir que el deseo de escaparse del mundo es parte de la naturaleza humana como un recuerdo de que alguna vez estuvimos en algún otro lado en donde todo era consciencia hasta que caímos y nos atrapamos en nuestros cuerpos y en la realidad material.

Sucede que las actitudes escapistas siempre nos rodearon, ya sea a través de las artes, de las drogas o la religión. Dependiendo de la era en la que nos encontremos, el escape será visto como un aliado o como un enemigo a vencer. Los ciclos de efervescencia romántica tenderán hacia la valoración positiva de los Sueños mientras que los ciclos reformistas y revolucionarios (que podrían tener en el trasfondo una valoración romántica) buscarán el refugio en la razón y en el utilitarismo.

Pero ésta es una batalla inagotable, los Sueños siempre seguirán formando parte de la literatura porque la fantasía y la imaginación, nacen cuando la barrera de la consciencia de vigilia está baja y se libera la potencia creativa. Por supuesto que la misma siempre estará relacionada con situaciones de nuestra biografía porque paradójicamente, los Sueños se nutren de la realidad. El fin está en encontrar el punto de equilibrio en donde ambos mundos en conflicto eterno logren una homeostasis cósmica y el Ser pueda algún día retornar a su estado de gracia. Mientras tanto, lo único constante en el universo…es el cambio.

Algunas frases lovecraftianas:

“¡Idealismo y materialismo, ilusión y verdad!”

“No está muerto lo que yace eternamente, que con los eones incluso la muerte puede morir”.
Lecturas recomendadas sobre los Sueños:
La nave blanca
Los Gatos de Ulthar
Celephais
En busca de la ciudad del sol poniente